8 Lecciones que aprendí gracias al Minimalismo

Uno de los descubrimientos más significativos para mi hasta la fecha ha sido poder aprender del minimalismo. Este estilo de vida que me ha dado unas lecciones de vida que son vitales y me ha convertido en la persona que soy.

El minimalismo nos ayuda a comprender (en carne propia) porque los sere humanos tendemos acumular, porque llevamos la vida de una forma tan rápida, tan superficial.

Los cambios son difíciles pero necesarios.

Los cambio son complicados. Nos dan miedo, pero una vez que nos adentramos en ellos somos capaces de ver la vida desde otra perspectiva.

El minimalismo nos enseña desde un punto de vista muy diferente al que la sociedad Occidental nos muestra. Ese punto de vista se centraba en la llamada ESENCIA DE LAS COSAS.

Y hoy os quiero comentar alguno de esas lecciones.

  1. Ver el lado positivo

Ver la vida desde un punto de vista distinto. Intentando buscar siempre el lado bueno de los acontecimientos.

No se trata de vivir engañado en el mundo de chupi, sino de saber sacar esas lecciones que pueden ayudarte a mejorar tu vida, aprender de ellas.

Aprendí a disfrutar al máximo los momentos buenos y estar muy pendiente de los no tan buenos, son de los que más se aprende.

  1. Todo pasa por algo

Casi nunca miramos más allá de las situaciones del momento. A veces la vida está intentando mostrarte otro camino distinto. La vida, el destino o como quieras llamarlo quiere que cambies de rumbo, veas otras cosas, que elijan siendo más conocedor. No fuerces nada.

Sé paciente y confía.

Lecciones minimalismo: todo pasa por algo

¿Qué hubiera pasado si no hubieras renunciado a ese trabajo que no te gustaba? Seguramente estarías en el mismo sitio, sin avanzar.

Para que la vida cambie las situaciones también deben hacerlo, y muchas veces estas no son de nuestro agrado.

Hay que implicarse sí, pero también hay que dejar que la vida fluya.

  1. Ser más flexible

Cuando me puse a buscar información sobre el estilo de vida minimalista, ya había hecho un largo camino hacia él, sin saberlo. Por el camino hay que adaptarse a diferentes situaciones, hay que saber cuándo parar, cuando desviarnos de la ruta marcada.

Un ejemplo es construir un armario minimalista. Se necesita ser bastante flexible para ir probando cosas diferentes, y al final encontrar nuestro punto ideal. Lo mismo pasa cuando estás buscando alguna actividad a la que dedicarte, que te haga sentir bien, vivo.

También me refiero a ser flexible a la hora de convivir con alguien que tiene ideas distintas a las tuyas. Respetar y adaptarnos lo mejor posible nos facilita la vida y la convivencia.

  1. No necesitas la aprobación de nadie

Habrá gente que no le vea sentido a tu estilo de vida. Que quieran modificarlo, o que nos den su opinión acerca de ello, sin embargo, somos nosotros quienes tenemos la última palabra de en qué medida las personas influyen en nuestras decisiones.

Lecciones minimalismo: no necesitas la aprobación de nadie
Photo by Valeriia Miller

Para hacer lo que queremos no es necesario que todo el mundo nos acepte.

He decidido hace mucho tiempo ya, que soy la única que debe tomar las decisiones acerca de lo que quiero para mi vida y de lo que entra o sale de ella.

Por lo tanto, no necesito la aprobación de nadie para tener mis propios pensamientos e intentar seguir un estilo de vida de acuerdo a mis valores.

  1. Menos es más

Las cantidades son relativas y como relativas tienen diferente significado para cada persona.

Lecciones minimalismo: menos es más

He decidido tener menos cosas materiales de las que tenía, para ganar en calidad de vida: ganar espacio en mi mente, en casa, estar más enfocada en lo importante para mí.

A veces es mejor un poco menos que un poco más. A partir de ahí me voy organizando. Es como la frase de “empezar por el principio”.  

  1. Buscar el término medio: Equilibrio

Las personas pecamos de extremistas y en el minimalismo no vamos a ser menos.

Al principio quieres ser la más minimalista del mundo pero a lo largo de los meses, te das cuenta de que no se trata de eso. El equilibrio es la clave a cualquier cuestión.

Buscar mi equilibrio me ha ayudado a seguir avanzando, a no desesperar por lo siguiente. En definitiva a buscar lo que es ideal para mí. Lo que me hace sentir a gusto conmigo misma y con el mundo.

  1. El arte de no hacer nada

En italiano lo llaman -IL dolce far niente-. ¡Estos italianos sí que saben!.

Está bien no tener nada que hacer, sí. Está bien sentarte en el balcón sin hacer nada de nada, otro sí rotundo.

Lecciones minimalismo: el arte de no hacer nada
Photo by mentatdgt

Este hecho me ha enseñado a buscar un espacio para mí misma, para reflexionar, para encontrarme. En este mundo lleno de autómatas súper productivos puede ser un pecado estar sin hacer nada pero, en mi caso, es necesario y vital.

  1. Ser más consciente de mi entorno

Todos nuestros actos tienen un impacto en el entorno. Esta afirmación me hace ser más responsable para con los demás, y eso incluye el medio ambiente.

Respetar nuestro planeta y a los habitantes que viven en él, es un acto de responsabilidad pues nos hace más empáticos.

Pensar más allá del yo ególatra nos permite ver otros puntos de vista.

La vida es cambio. Sin esas pequeñas transformaciones ninguno de nosotros estaríamos aquí. Es imperativo evolucionar, crecer y aprender a cada paso que damos.

𝒢𝓇𝒶𝒸𝒾𝒶𝓈 𝓅𝑜𝓇 𝓁𝑒𝑒𝓇

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